La palabra astenia proviene del griego “asthenia”, cuyo significado es la “cualidad de estar sin fuerza.
Las temperaturas se tornan más cálidas y hay más horas de luz solar. La astenia primaveral es una sensación de debilidad y falta de vitalidad generalizada, tanto física como intelectual, que reduce la capacidad para trabajar e incluso realizar las tareas más sencillas.
Los síntomas pueden ser constantes y no aparecen después de realizar un esfuerzo, sino que se manifiesta cuando estamos haciendo cualquier actividad de nuestro día a día que no suponga hacer mucho esfuerzo. Entre los más destacados no encontramos con: cansancio, somnolencia, irritabilidad, ansiedad, pérdida del apetito, dolor de cabeza…
En muchas ocasiones ha sido un tema a discutir si debe ser considerada o no como un cuadro patológico que debe ser tratado, pero sea o no una patología es cierto que más de la mitad de la población, sobre todo las mujeres, presentan alguno de los síntomas asociados a la astenia primaveral, unos síntomas debido al proceso por el que nuestro organismo debe adaptarse al cambio de estación.
No se conocen con exactitud las causas de la astenia primaveral, pero se cree que pueden estar relacionadas con la coincidencia de una serie de factores ambientales:
- El cambio de tiempo. Subida de las temperaturas y de la presión atmosférica.
- Aumento de las horas de luz diurna.
- El cambio horario (adelantar los relojes una hora).
- La modificación de la rutina diaria (horarios de sueño y de comidas, aumento del tiempo de ocio, etc.) como consecuencia de las anteriores.
Al no ser considerada una enfermedad, la astenia primaveral no cuenta con un tratamiento específico, pero existen determinadas pautas relacionadas con el estilo de vida que pueden ayudarnos a prevenir los síntomas o, al menos, a minimizarlos, mientras estén presentes:
Cuida tu alimentación. llevar una dieta sana y equilibrada. El ajuste nutricional proporcionará a nuestro organismo proteínas, hidratos de carbono, grasas, sales minerales, vitaminas y agua.
Por ello, evita o reduce el consumo de grasas e hidratos de carbono refinados y aumenta el de frutas y verduras. Las vitaminas y minerales que estas contienen te ayudarán a reforzar tu sistema inmune y a combatir la falta de energía
Respetar las horas de sueño. Intenta mantener la misma rutina a pesar de que haya aumentado el número de horas de luz. Debemos dormir ocho horas diarias, pues un descanso reparador ayuda a mantener altas nuestras defensas.
Hacer deporte. Realiza ejercicio físico moderado: pasea, nada, monta en bicicleta, practica yoga o pilates… El deporte ayuda a liberar endorfinas y, por tanto, a elevar tu estado de ánimo. También aumentarás tu resistencia al estrés.
En determinadas ocasiones, el aporte de una dieta variada no es suficiente por lo que es necesario recurrir a un aporte vitamínico o mineral complementario. En Farmacia La Ribera estamos a su disposición para asesorarle sobre los mejores multivitamínicos.
