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La psoriasis es una enfermedad crónica en la que la piel se inflama afectando a un 2-3% de la población. En uno de cada tres pacientes comienza en la edad infantil suponiendo el 4% de todas las enfermedades de la piel del niño suponiendo en muchas ocasiones un reto el diagnostico por su solapamiento clínico con otras enfermedades eritemato-descamativas infantiles.

Es una enfermedad en la que la piel se inflama, se descama y se enrojece. En la psoriasis, la renovación de la piel esta ralentizada, por lo que a medida que van apareciendo capas nuevas de la piel, las células muertas no se descaman y forman placas o costras produciendo dolor, inflamándose, cuarteándose hasta producir heridas que pueden incluso sangrar. La psoriasis aparece en brotes que pueden durar entre 3-4 meses.

La psoriasis no es contagiosa ni hereditaria, aunque es cierto que existe una predisposición genética en las personas que lo padecen, pero su aparición esta vinculada a otros factores.

La psoriasis es debido a una disfunción en el sistema inmune y aunque suele estar más localizada en ciertas partes del cuerpo, puede aparecer en cualquier lugar. Principalmente suele aparecer en codos, antebrazos, rodillas, la parte baja de la espalda, la cara y cuero cabelludo, las palmas de las manos y las plantas de los pies. En ocasiones aparecen hasta en las uñas y las articulaciones.

En niños pueden aparecer otras formas clínicas de psoriasis:

  •          Psoriasis del pañal: habitual en niños menores de dos años presentándose una erupción resistente a la dermatitis del pañal.
  •          Psoriasis congénitas: muy pocos casos presentando rasgos peculiares como la ausencia de antecedentes familiares o ausencia de lesiones en el área del pañal.
  •          Solapamientos psoriasis-eccema: típica en la edad pediátrica.
  •          Psoriasis del cuero cabelludo: más frecuentes en la zona occipital acompañado de perdida de pelo si se trata de forma adecuada.
  •          Psoriasis facial: menos frecuentes en niños de países con más exposición solar. Aparecen placas en las mejillas debajo de los ojos.
  •          Psoriasis ungueal: afectación a las uñas.

La psoriasis tiene un diagnóstico clínico siendo la biopsia cutánea la que ayude a confirmarlo.

La elección del tratamiento debe ser teniendo en cuenta las características del paciente y la enfermedad, así como su entorno social.

La fototerapia es el tratamiento sistemático para casos moderados-graves. Podría estar indicado incluso en niños que no responden a tratamientos tópicos o con lesiones muy extensas.

Los tratamientos tópicos (Cremas) que puede encontrar en su farmacia están indicados en casos leves-moderados constituyendo la primera línea de tratamiento. Entre ellos podemos encontrar emolientes e hidratantes que ayudan a controlar la descamación y el prurito, queratolíticos donde el ácido salicílico es el más usado, pero hay que tener cuidado con la aplicación en niños menores de dos años por el riesgo de absorción percutánea e intoxicación, corticoides tópicos que son los más usados por su efecto antiinflamatorio, análogos de la vitamina D donde el calcipotriol está aceptado su uso en niños mayores de seis años  presentando limitaciones en cantidad aplicada siendo irritante en pliegues y cara, y breas que actúan como antipruriginosos y agentes reductores de las lesiones más gruesas.

Existen casos en los que la psoriasis está relacionada con un caso infeccioso y es habitual emplear antibióticos orales. Su médico será el encargado de recetarle la medicación según sus necesidades.

Esta enfermedad no supone un riesgo para la vida, pero sí que afecta de manera significativa a la calidad de vida en el plano físico, emocional, sexual, laboral y económico del que lo padece.

En caso de cualquier duda o consulta no dude en ponerse en contacto con nuestros farmacéuticos que le ayudaran en todo lo posible.