Para todo el mundo, la tos suele resultar molesta e incluso asustarnos por si reviste gravedad, pero la verdad es que, a pesar de lo que todos pensemos, la tos es un mecanismo de defensa frente a agentes externos, es decir, la tos es la acción por la que nuestro sistema despeja nuestras vías respiratorias bien por partículas de polvo o cuerpos extraños, expulsándolos al exterior a través de una gran cantidad de aire de nuestros pulmones.
Además, es fundamental en procesos infecciosos respiratorios en los que despeja el moco que podemos tener tanto en nuestras vías respiratorias como en los bronquios. Puede ser un reflejo voluntario o involuntario donde la glotis tiene un papel fundamental ya que es la encargada de contraerse hasta cerrarse manteniendo en los pulmones una gran cantidad de aire que va a ser la que expulsemos cada vez que tosamos, En ocasiones, esta expulsión puede ir acompañada de flemas, sangre o vómitos.
La tos puede aparecer por distintas causas, bien sea por un proceso inflamatorio de las vías respiratorias (resfriado común, gripe, asma, neumonía o bronquitis entre otras), por estímulos ambientales (alergias, zonas contaminadas), por los cambios bruscos de temperatura (sobre todo en otoño cuando existen cambios de temperatura de más de diez grados entre el día y la noche) o por el tabaquismo y consumo de drogas donde la tos puede llegar a ser crónica.
Pero, ahora que sabemos que la tos es un mecanismo de defensa y las causas por las que puede producirse, ¿cuántos tipos de tos podemos encontrarnos?
Primero hay que ver si la tos es productiva o improductiva. Productiva es cuando contiene algo de mucosidad y su color da información al médico, en cambio la improductiva es cuando no produce nada de moco y puede darse el caso de tos seca (irritación, picos e incluso dolor en la garganta) y tos aguda (aparece en resfriados y gripes, aunque también puede producirse en neumonías, alergias o bronquitis).
Hay que diferenciar entre un ataque de tos que puede durar hasta una semana, o ver si podría tratarse de una tos crónica que dura entre tres semanas y cuatro, dándose por tabaquismo, por rinitis o sinusitis, o incluso por reflujo gastroesofágicos. La tos ferina se caracteriza por ataques de tos siendo muy contagiosa y peligrosa en bebes menores de 6 meses, por eso aparece en el calendario de vacunaciones de las embarazadas.
La tos en niños es uno de los motivos de más preocupación entre los padres por la incomodidad que produce en sus hijos sobre todo en las noches y por su larga duración. Aunque siempre los padres quieren aliviar cualquier padecimiento de los pequeños, la tos no siempre es necesario tratarla, tiene que cumplir su función de expulsar la mucosidad.
Por este motivo, es necesario acudir al pediatra para que nos indique que tipo de tos es la que tiene nuestro hijo y si es necesario pautarle un jarabe o dejarla para que haga su función sin necesidad de eliminarla. Si es cierto, que después de pasar por un resfriado o un proceso viral, la tos sigue permaneciendo y entonces es cuando recurrimos a fármacos para aliviarla. En tu farmacia te recomendaran el mejor jarabe para tu hijo teniendo en cuenta tu necesidad. Al igual que todas las toses no son iguales y no necesitan medicación, los jarabes no todos son iguales, y podemos encontrar: antitusivos, mucolíticos y expectorantes.
En tu farmacia podrás encontrar jarabes para la tos que cada vez son más habituales porque están elaborados a base de plantas y aliviaran los síntomas. Consulta con tu medico antes de tomarlos y tu farmacéutico te lo dispensara además de explicarte su posología.
Es importante beber mucho líquido tanto si la tos es seca porque va a humedecer el tracto respiratorio, así como si es productiva porque fluidifica el moco y ayuda a expulsarlo.
También es recomendable el uso de humidificadores para aportar humedad al ambiente y evitando que el aire seco empeore la tos. Vuestro farmacéutico podrá recomendaros un humidificador que podréis adquirir en vuestra farmacia.
