Qué incómoda sensación esa que te recorre el cuerpo todo el día cuando los pies están fríos durante todo el invierno. Si, varios compañeros de nuestra farmacia en Algemesí la sufrimos hasta que vuelven las altas temperaturas.
Pero queremos anunciaros algo importante. La única solución para conseguir subir la temperatura de estas extremidades es lo que (probablemente) ya estéis haciendo es decir: calcetín y calzado gordito y, cuando estáis en casa, una manta enrollada en los pies, cerca de la estufa o una persona que nos haga las veces de calefactor.
Sin embargo, es cierto que en algunas ocasiones el hecho de tener los pies fríos puede ser síntoma de otras dolencias que os vamos a explicar.

Consecuencias de tener los pies fríos
Aunque no siempre es así, son las mujeres de complexión delgada las más propensas a tener los pies fríos. Asimismo, las personas con problemas de circulación suelen ser también las más comunes a tener estas extremidades un par de grados más bajas que la temperatura corporal media.
Pero el hecho de tener los pies fríos puede conllevar otro tipo de molestias como por ejemplo:
Constipado. La sabiduría popular tiene razón y es que los resfriados entran por los pies. Así que si tienes los pies fríos, tus probabilidades de constiparte son altas.
Estrés. Cuando vivimos situaciones de estrés, nuestro cuerpo se pone en alerta y una de sus acciones es mantener el organismo a una temperatura inferior a la normal para que pierda esa sensación de confort y pueda estar atento a cualquier circunstancia.
Problemas lumbares. La tensión en las lumbares o los dolores de espalda también suelen repercutir en un enfriamiento de los pies.
Anemia. Esta quizás es la menos común pero hay que tenerla en cuenta aunque cabe resaltar que, cuando se trata de un problema de anemia severa, es todo el organismo es que baja su temperatura.
