La bronquiolitis es una enfermedad infantil infecciosa aguda de las vías aéreas bajas que, a diferencia de la bronquitis, se produce en los bronquiolos (parte pequeña de los bronquios que desembocara en los pulmones) por el virus respiratorio sincital (VRS) aunque se ha comprobado que hay otros virus que pueden causarlo como el Rinovirus, parainfluenza, adenovirus o enterovirus. Estos virus son contagiosos, pero esto no significa que todo niño en contacto con el virus tenga que desarrollar la enfermedad, algunos son asintomáticos.
Es una enfermedad que la suelen sufrir los niños menores de dos años, afectando especialmente a los lactantes menores de 6 meses porque sus vías aéreas son más pequeñas y, por lo tanto, más sensibles a las obstrucciones. Los periodos en los que hay más riesgo de contagio son los meses de noviembre a febrero, es decir, los meses de invierno, pero sí que es verdad que la incidencia se ha visto afectada por el coronavirus trasladando un repunte al pasado mes de junio.
El contagio de bronquiolitis es igual a los mecanismos de contagio de resfriados comunes. Puede ser a través del aire a través de las gotas o aerosoles que se forman con el estornudo, la tos o incluso hablando, o puede ser a través del contacto directo al depositarse estos aerosoles en superficies que van tocando unos y otros. El riesgo es mayor en sitios donde estén grupos de niños en contacto o con poca ventilación.
Sabiendo cuales son las diferentes formas de contagio, lo que tenemos que hacer es prevenirlo llevando a cabo una serie de medidas. Es muy importante el lavado constante de manos, así como la buena ventilación del lugar donde nos encontremos con algún infectado. Si es posible también se mantendrá una distancia de seguridad y se evitará aglomeraciones, sobre todo donde hay niños menores de dos años.
Existen situaciones que pueden predisponer al desarrollo de bronquiolitis: niños prematuros con inmadurez pulmonar, los que nacen con bajo peso, lo que se alimentan con lactancia artificial pues no cuenta con la inmunoglobulina que contiene la materna protegiendo al bebe mientras madura su sistema inmune, lactantes en un ambiente donde se fume tabaco, y lactantes con anomalías del aparato respiratorio y cardiaco. En estos casos la bronquiolitis suele cursas de forma más grave llegando a requerir el ingreso hospitalario.
El periodo de incubación es de 3 a 8 días siendo el tiempo en que se manifiestan los primeros síntomas de la enfermedad. Los primeros síntomas son muy parecidos a los del resfriado común (tos, mocos y lagrimeo). Tras la primera semana es cuando comenzaran las primeras dificultades respiratorias acompañado de aleteo nasal y respiraciones entrecortadas, se acelera el ritmo cardiaco, aparecen sibilancias a medida respira más rápidamente, y acaba apareciendo la fiebre normalmente. La bronquiolitis puede provocar insuficiencia respiratoria con niveles bajos de oxígeno en sangre cambiando el color de la piel llegando a verse azulada. En vuestra farmacia podéis adquirir un oxímetro para medirle a vuestro hijo la saturación de oxígeno en sangre en vuestra casa.
La bronquiolitis puede traer otra serie de síntomas derivados de la misma como la falta de apetito, vómitos por exceso de mocos…
La bronquiolitis no tiene un tratamiento específico. En casos que no son graves y no requiere de hospitalización lo que hay que hacer es despejar las vías respiratorias. De este modo, el tratamiento seria recurrir a antitérmicos para la fiebre y malestar, estar bien hidratado bebiendo abundantes líquidos, hacer lavados nasales con suero y administrar broncodilatadores para los casos más graves o persistentes.
El tratamiento siempre tiene que estar bajo prescripción médica, pero es muy importante que el niño haga reposo, mucho descanso, y lavados nasales que fluidifiquen los mocos ayudando al arrastre.
